Antonio de Lara (1813-1825)


Desconocemos la fecha en la que llegó a la colonia el que fuera su penúltimo comandante civil, aunque probablemente ello tendría lugar durante la Guerra de la Independencia; no en vano, Antonio de Lara figuraba como comandante en agosto de 1813. Ciertamente, en aquel entonces el régimen foral no estaba ya vigente, pero la peculiar administración colonial hizo necesario mantener interinamente distintos cargos en plena etapa constitucional gaditana, fundamentalmente para asuntos de tipo hacendístico.

            Nuestro biografiado era natural de la villa cordobesa de Adamuz, donde había nacido hacia 1747, y estaba casado con Manuela Carracedo, natural de Córdoba. Un matrimonio del que nacieron, al menos, tres hijos: Antonia, que vio la luz en Espejo en 1789, Marcos, nacido en Córdoba en 1792, e Isabel de Lara. Todos ellos lo acompañaron a Fuente Palmera, allí harían sus vidas y en ella fallecieron. Isabel fue la primera, ya que murió a finales de 1824. Antonia, viuda de Antonio Pineda, lo hizo el 20 de julio de 1864. El último sería Marcos de Lara, que dejó este mundo a mediados del año siguiente.

            Restablecido el Fuero de las Nuevas Poblaciones, Antonio de Lara ejerció como comandante civil de Fuente Palmera en los periodos 1815-1820 y 1823-1825, estando a las órdenes del subdelegado Manuel de Sousa en ambas etapas, y encargándose de las labores de reconstrucción tras el conflicto bélico y de promover las primeras plantaciones de olivar, viña y frutales. Unas plantaciones que se contaron entre las mayores apuestas agrarias del intendente Pedro Polo de Alcocer y que se reforzarían con la creación de pagos en los últimos años de gobierno colonial.

            Aunque se volvió a contar con él en junio de 1823, los achaques propios de la edad irían dificultando el normal desempeño de su cargo. Hasta el punto que el siete de mayo de 1825, estando ya imposibilitado para continuar al frente de la comandancia, el subdelegado Manuel de Sousa nombró comandante a su hijo Marcos de Lara mientras el intendente resolvía. Pero su salud no se restablecería, falleciendo a finales de julio de ese mismo año.


Fuente: Adolfo HAMER, “Los comandantes civiles. Antonio de Lara (1813-1825)”, El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Julio-Agosto de 2012, p. 21. Depósito Legal: CO 65-2010.