Bernardo Vicente de Oviedo (1785-1786)


Tras la aprobación del retiro solicitado por el subdelegado Fernando de Quintanilla y el ascenso de Miguel Ondeano a la intendencia en septiembre de 1784, se iniciaría en las colonias de Andalucía una larga visita de inspección que culminó con el nombramiento de un nuevo subdelegado. El elegido fue Antonio Cerón de Vargas quien, de este modo, a partir del 1 de septiembre de 1785 dejaría la comandancia de Fuente Palmera para pasar a residir en La Carlota.

            Para cubrir dicha vacante en la colonia, el intendente nombró como nuevo director el 1 de noviembre siguiente a Bernardo Vicente de Oviedo, abogado natural de Casares (Málaga), y del que probablemente tuvo conocimiento a través de su hermana, que residía desde 1768 en La Carlota junto a marido, que fue el primer habilitado general de esas colonias.

            Su etapa al frente de la colonia, ciertamente, se cuenta entre las más breves de todo el periodo foral, ya que apenas permaneció un año en el empleo; durante el cual tampoco pudo estar mucho tiempo presente en ella, ya que debió atender en Sevilla diversos asuntos por providencia de la Sala del Crimen de su Audiencia.

            A finales de 1786 tendría lugar el fallecimiento del contador de La Carlota, optándose por cubrir su vacante con el hasta entonces comandante de La Luisiana. De este modo, Ondeano dispuso que Bernardo Vicente de Oviedo pasase a ocuparse de esta última colonia, gozando también en su nuevo destino del sueldo de 600 ducados anuales, y que Juan de Urbina lo reemplazase en Fuente Palmera.

            Ahora bien, al igual que le ocurriría al yerno del subdelegado Antonio Cerón, en 1794 también se procedió a cesar a Oviedo al frente de su comandancia. En concreto, la razón esgrimida por el intendente fue la de haberse probado irregularidades en su gestión, tales como malversación de granos del pósito de diezmos y labradores, de los productos del diezmo de minucias y de intereses de los menores huérfanos de La Luisiana; siendo considerado responsable del alcance comprobado.

            A partir de entonces, probablemente, residiría en la ciudad de Écija ejerciendo como abogado. Allí se encontraba cuando fue nombrado intendente en comisión de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía por real resolución del Consejo de Castilla de 25 de marzo de 1815. Para ejecutar las tareas que se le habían encomendado, pasó a ellas en virtud de real orden de 26 de noviembre de ese mismo año; no obstante, su comisión no dio inicio hasta el 8 de enero siguiente. A partir de entonces los problemas con el intendente Polo de Alcocer y su subdelegado Manuel de Sousa fueron constantes, a lo que se sumó su falta de salud (padecía periodos de enajenación mental); que fue tan acusada que, temiendo morir, llegó a otorgar un codicilo en La Carlota en 1816. Como consecuencia, por real orden de 14 de enero de 1817 se mandó que cesase dicha comisión.

Fuente: Adolfo HAMER, “Los comandantes civiles. Bernardo Vicente de Oviedo (1785-1786)”, El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Mayo de 2012, p. 9.