Marcos de Lara (1825-1835)


Por estar imposibilitado Manuel de Lara para continuar al frente de la comandancia, ya que contaba con más de setenta años, el subdelegado Manuel de Sousa nombró comandante interino de Fuente Palmera a su hijo Marcos de Lara el 7 de mayo de 1825 mientras el intendente resolvía. Una resolución que sería satisfactoria, ya que continuó en el empleo hasta la derogación definitiva del Fuero, que tendría lugar en marzo de 1835.

Nacido en Córdoba en 1792, llegó a la colonia acompañando a sus padres, el ya mencionado Manuel de Lara y Manuela Carracedo, a comienzos de la segunda década del siglo XIX. No obstante, nunca perdería el contacto con la capital, como lo prueban el que contrajera matrimonio con María Dolores Hidalgo de la Torre, natural también de Córdoba y dos años mayor que él, y el que sus dos hijas nacieran allí: Josefa en 1823 y María Dolores en 1828.

El hecho de que su padre actuara como comandante le permitiría tomar contacto desde muy joven con las labores de gobierno y administración de Fuente Palmera, lo que posibilitaría que pudiera darse el caso, único en las colonias de Andalucía, de que un hijo sucediera a su progenitor al frente de una comandancia. Buena prueba de las aptitudes que mostraba es, por ejemplo, el hecho de que durante el Trienio Liberal (1820-1823) fuera el elegido para ocuparse de la secretaría municipal del recién constituido Ayuntamiento de Fuente Palmera.

Pero, sin duda, su etapa más destacada coincidiría con la década comprendida entre 1825 y 1835. Serían unos años muy intensos, y en los que se pondrían en marcha iniciativas tan destacadas como el establecimiento en la colonia de tres grandes pagos de olivar: La Jara (1826), El Horcajo (1826) y Cañada Hermosa (1827).

Derogado el Fuero, Marcos de Lara, al igual que harían otros dirigentes neopoblacionales, decidió no abandonar la colonia que había gobernado. Su ocupación en los años posteriores sería básicamente la de propietario y, tal vez, la de arrendatario de las propiedades de otros colonos. De ahí que mediados de siglo no fueran muchas, ciertamente, las propiedades registradas a su nombre: una senara de cinco fanegas de olivar en las proximidades del núcleo de Fuente Palmera y dos solares urbanos, uno en la calle del Rey y otro en la calle Fuente. Asimismo, la nueva corporación municipal también contó en sus inicios con su presencia; actuando éste como concejal en los periodos 1837-1838 y 1842-1845.

Del mismo modo, sus hijas tampoco abandonarían la localidad. En ella contrajeron matrimonio (Josefa con Mariano Velasco y María Dolores con Juan Ramón Bernier), y aquí nacerían y vivirían sus hijos.

Marcos de Lara enviudó el 10 de diciembre de 1855 tras fallecer su mujer víctima de la epidemia de cólera morbo que afectaba entonces a buena parte del país. Él viviría aún diez años más, muriendo el 18 de junio de 1865 a causa de una congestión cerebral. De su entierro, que tendría lugar al día siguiente en el antiguo cementerio de la colonia, se ocupó la Hermandad de Ánimas Benditas, de la que éste formaba parte.


Fuente: Adolfo HAMER, "Los comandantes civiles. Marcos de Lara (1825-1835)", El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Enero de 2012, p. 8. D.L.: 65-2010.